Parece mentira lo rápido y lento que se pasa el tiempo cuando estás pasando una mala racha. Cuando abrí este blog, lo abrí con la intención de desahogarme en todos los ámbitos en los que estuviera mal. Y eso no pudo ser posible. De hecho, ha tenido que pasar un año y unos meses para volver aquí, y volver a tener esas ganas de escribir y de expresarme.
La verdad que todo ha mejorado bastante, en todo. Un año da para que las malas rachas desaparezcan y vengan así unas mejores. Siempre va a haber momentos malos dentro de los buenos, pero creo que con una mentalidad diferente, terminas viendo y valorando mejor esos aspectos positivos que te va ofreciendo la vida. Así que como es un año desde que no me abro por aquí, voy a poner al día las entradas pendientes de las cosas buenas y malas, de mi cambio de mentalidad y de situación. Un recorrido para dejar evidencia de que siempre se puede salir de lo malo y que con el tiempo puedes llegar a salir del foso.
Como toda historia, todo tiene un principio, y voy a comenzar a contar desde que más o menos dejé escrita aquí mi última entrada. Cuando escribí dicha entrada, yo estaba viviendo en un piso compartido con un compañero de clase, un buen amigo que me había echado durante el primer curso de universidad. Dicho compañero, empezó a salir con otra compañera de nuestra clase. Anteriormente, los tres éramos amigos, pasábamos las noches viendo películas, riendo y ese largo etcétera. Desde que ellos comenzaron una relación, empezaron a distanciarse de mí. Más que lógico porque, en sus temas y quedadas de pareja yo no iba a estar presente. Pero realmente, la distancia fue mayor y empecé a quedarme más y más solo. Esto hizo que empezara a añorar la vida en pareja, o al menos echar en falta a alguien con quien demostrar mi cariño, de ahí que empezara a crear las primeras entradas del blog hablando de estos temas. Pasado el tiempo, por terceras personas, las cuales son de buena confianza, me dijeron que la chica de la pareja, iba pregonando que "Se juntaban conmigo porque les daba pena, ya que no tenía novia". Desde ese momento empecé a distanciarme más aún de ellos a propósito. No mediaba palabra alguna con ellos.
Lo mejor comenzó a pasar después. Dicha situación comenzó a juntarse con el estrés de la universidad y la falta de interés en ella por pensar que no valía para ello. Sí, si has razonado bien, estarás pensando en "Depresión". Y sí, llevas razón, comencé un periodo de depresión. Si os soy sincero, nunca vi que estaba en ese estado hasta que no salí de él. Socialmente la depresión está tomada muy a ligera, te piensas que es fácil llevarla y no es así. Es un estado mental que consigue engullirte y cambiarte el estado de ánimo totalmente, es muy destructivo. Y como he dicho, hasta que no lo pasas, no te das cuenta de lo que has vivido. Volviendo al tema anterior, como consecuencia de esto, yo terminé por hablarlo con mis padres de un modo más serio y de verdad que si no llega a ser por ellos, quizá no estaba escribiendo esta entrada ahora mismo. Por eso se lo tengo más que agradecido durante el resto de mi vida.
Terminé el curso en Mayo y tenia que recuperar cuatro asignaturas en Junio, así que, me fui a casa de nuevo a estudiar y realizar los trabajos allí. Durante dicho tiempo, la parejita feliz estuvo viviendo en el que, por contrato, era el piso del chico y yo. Es decir, que durante un mes, el gasto de la casa lo estuve pagando a medias yo, bueno, mis padres. Y añadir que con ellos vivía también el conejo que le regalamos a ella por su cumpleaños, otra falta del contrato de alquiler, ya que no podíamos tener animales en el piso. Tras ese periodo de tiempo de estrés, volví al piso para encontrarme el mayor desastre que me podía encontrar en un sitio así. En un mes no habían bajado la basura un solo día, por el aspecto de la cocina podría decir que tampoco habían limpiado, el salón lleno de papeles, pinturas, ect. Un caos. ¿Adivinad a quién le cayó bronca cuando llegó el padre de él? Exacto.
Desde ese momento y desde que él se fue a su pueblo natal con su chica y el conejo, no he tenido más relación con ambos. Bueno, si cuentan las miradas de odio e indiferencia durante este tercer curso, pues sí solo eso. Y creo que ya no voy a hablar más del dichoso tema.
Cambiando un poco de aires y de tema, sobretodo para hablar de cosas más alegres. El verano se ha podido resumir en la palabra "perfecto" y es que lo ha tenido todo, excepto playa. Durante esa temporada de Mayo-Junio, llevaba a mi hermano a la escuela temprano y luego me ponía a hacer trabajos. Pues en ese momento, en la entrada, casi siempre me encontraba con una chica, la cual se juntaba con mi ex novia y sus amigas hace unos años, que llevaba a unos niños que ella cuida. No teníamos mucha relación entre nosotros, pero de saludarnos, empezamos a hablar un rato y de ahí a quedarnos más tiempo después de que entraran los niños. El roce hizo el cariño y de ahí comenzamos a hablar por redes sociales y finalmente quedar para tomar café. Y de tomar café y dar unos paseos... Pues pasó lo que pasó. Yo sinceramente, estaba a gusto con ella, al menos me daba cariño. Pero entonces yo ya me había dado cuenta de lo que realmente busco en alguien. No hablo del físico, ni tampoco de la forma de ser ni de pensar, hablo de la química que ocurre entre dos personas desde un primer momento. Es raro, sí, pero ocurre de verdad. Por muy bien que te lleves con una persona, con el tiempo solo le vas a coger cariño, difícilmente te vas a enamorar de ella si no lo has hecho desde un primer momento. Por eso te pueden llegar a gustar 100.000 personas pero, enamorarte de alguien, creo que solamente lo haces de una persona. Y esa es mi opinión. Finalmente, ella y yo terminamos distanciándonos y quedando para hablar las cosas para acabar con una situación que a mí no me llenaba.
Para terminar, aparecieron de nuevo dos personas que habían sido mucho para mí. De ambas he hablado en mis entradas y sinceramente, me alegro tantísimo que hayamos podido dar de lado las situaciones malas y poder tener una amistad... Es decir, que no podamos ser algo, no significa que no podamos ser amigos, y es genial. Casi todos los días hablamos y reímos, yo intento aportar la confianza necesaria para que la situación fuera beneficiosa y natural para ambas. Porque sé que cuando vuelves a hablar con una persona con la que has tenido casi todo y de repente nada, es difícil hablar para manteniendo un equilibrio entre, pensar en lo malo que hiciste y las ganas de aportar cosas nuevas. Como he dicho anteriormente, no hay día que no me alegre más de haber vuelto a tener relación. Son dos personas increíbles que espero que no se vuelvan a ir nunca de mi vida.
Y bueno, eso ha sido un resumen corto de todo lo que ha estado ocurriendo... Aunque, queda lo que ha pasado desde verano hasta ahora... Pero eso ya lo haré en otra entrada.