jueves, 10 de mayo de 2018

Hola de nuevo.

Parece mentira lo rápido y lento que se pasa el tiempo cuando estás pasando una mala racha. Cuando abrí este blog, lo abrí con la intención de desahogarme en todos los ámbitos en los que estuviera mal. Y eso no pudo ser posible. De hecho, ha tenido que pasar un año y unos meses para volver aquí, y volver a tener esas ganas de escribir y de expresarme.

La verdad que todo ha mejorado bastante, en todo. Un año da para que las malas rachas desaparezcan y vengan así unas mejores. Siempre va a haber momentos malos dentro de los buenos, pero creo que con una mentalidad diferente, terminas viendo y valorando mejor esos aspectos positivos que te va ofreciendo la vida. Así que como es un año desde que no me abro por aquí, voy a poner al día las entradas pendientes de las cosas buenas y malas, de mi cambio de mentalidad y de situación. Un recorrido para dejar evidencia de que siempre se puede salir de lo malo y que con el tiempo puedes llegar a salir del foso.

Como toda historia, todo tiene un principio, y voy a comenzar a contar desde que más o menos dejé escrita aquí mi última entrada. Cuando escribí dicha entrada, yo estaba viviendo en un piso compartido con un compañero de clase, un buen amigo que me había echado durante el primer curso de universidad. Dicho compañero, empezó a salir con otra compañera de nuestra clase. Anteriormente, los tres éramos amigos, pasábamos las noches viendo películas, riendo y ese largo etcétera. Desde que ellos comenzaron una relación, empezaron a distanciarse de mí. Más que lógico porque, en sus temas y quedadas de pareja yo no iba a estar presente. Pero realmente, la distancia fue mayor y empecé a quedarme más y más solo. Esto hizo que empezara a añorar la vida en pareja, o al menos echar en falta a alguien con quien demostrar mi cariño, de ahí que empezara a crear las primeras entradas del blog hablando de estos temas. Pasado el tiempo, por terceras personas, las cuales son de buena confianza, me dijeron que la chica de la pareja, iba pregonando que "Se juntaban conmigo porque les daba pena, ya que no tenía novia". Desde ese momento empecé a distanciarme más aún de ellos a propósito. No mediaba palabra alguna con ellos.

Lo mejor comenzó a pasar después. Dicha situación comenzó a juntarse con el estrés de la universidad y la falta de interés en ella por pensar que no valía para ello. Sí, si has razonado bien, estarás pensando en "Depresión". Y sí, llevas razón, comencé un periodo de depresión. Si os soy sincero, nunca vi que estaba en ese estado hasta que no salí de él. Socialmente la depresión está tomada muy a ligera, te piensas que es fácil llevarla y no es así. Es un estado mental que consigue engullirte y cambiarte el estado de ánimo totalmente, es muy destructivo. Y como he dicho, hasta que no lo pasas, no te das cuenta de lo que has vivido. Volviendo al tema anterior, como consecuencia de esto, yo terminé por hablarlo con mis padres de un modo más serio y de verdad que si no llega a ser por ellos, quizá no estaba escribiendo esta entrada ahora mismo. Por eso se lo tengo más que agradecido durante el resto de mi vida.

Terminé el curso en Mayo y tenia que recuperar cuatro asignaturas en Junio, así que, me fui a casa de nuevo a estudiar y realizar los trabajos allí. Durante dicho tiempo, la parejita feliz estuvo viviendo en el que, por contrato, era el piso del chico y yo. Es decir, que durante un mes, el gasto de la casa lo estuve pagando a medias yo, bueno, mis padres. Y añadir que con ellos vivía también el conejo que le regalamos a ella por su cumpleaños, otra falta del contrato de alquiler, ya que no podíamos tener animales en el piso. Tras ese periodo de tiempo de estrés, volví al piso para encontrarme el mayor desastre que me podía encontrar en un sitio así. En un mes no habían bajado la basura un solo día, por el aspecto de la cocina podría decir que tampoco habían limpiado, el salón lleno de papeles, pinturas, ect. Un caos. ¿Adivinad a quién le cayó bronca cuando llegó el padre de él? Exacto.

Desde ese momento y desde que él se fue a su pueblo natal con su chica y el conejo, no he tenido más relación con ambos. Bueno, si cuentan las miradas de odio e indiferencia durante este tercer curso, pues sí solo eso. Y creo que ya no voy a hablar más del dichoso tema.


Cambiando un poco de aires y de tema, sobretodo para hablar de cosas más alegres. El verano se ha podido resumir en la palabra "perfecto" y es que lo ha tenido todo, excepto playa. Durante esa temporada de Mayo-Junio, llevaba a mi hermano a la escuela temprano y luego me ponía a hacer trabajos. Pues en ese momento, en la entrada, casi siempre me encontraba con una chica, la cual se juntaba con mi ex novia y sus amigas hace unos años, que llevaba a unos niños que ella cuida. No teníamos mucha relación entre nosotros, pero de saludarnos, empezamos a hablar un rato y de ahí a quedarnos más tiempo después de que entraran los niños. El roce hizo el cariño y de ahí comenzamos a hablar por redes sociales y finalmente quedar para tomar café. Y de tomar café y dar unos paseos... Pues pasó lo que pasó. Yo sinceramente, estaba a gusto con ella, al menos me daba cariño. Pero entonces yo ya me había dado cuenta de lo que realmente busco en alguien. No hablo del físico, ni tampoco de la forma de ser ni de pensar, hablo de la química que ocurre entre dos personas desde un primer momento. Es raro, sí, pero ocurre de verdad. Por muy bien que te lleves con una persona, con el tiempo solo le vas a coger cariño, difícilmente te vas a enamorar de ella si no lo has hecho desde un primer momento. Por eso te pueden llegar a gustar 100.000 personas pero, enamorarte de alguien, creo que solamente lo haces de una persona. Y esa es mi opinión. Finalmente, ella y yo terminamos distanciándonos y quedando para hablar las cosas para acabar con una situación que a mí no me llenaba.

Para terminar, aparecieron de nuevo dos personas que habían sido mucho para mí. De ambas he hablado en mis entradas y sinceramente, me alegro tantísimo que hayamos podido dar de lado las situaciones malas y poder tener una amistad... Es decir, que no podamos ser algo, no significa que no podamos ser amigos, y es genial. Casi todos los días hablamos y reímos, yo intento aportar la confianza necesaria para que la situación fuera beneficiosa y natural para ambas. Porque sé que cuando vuelves a hablar con una persona con la que has tenido casi todo y de repente nada, es difícil hablar para manteniendo un equilibrio entre, pensar en lo malo que hiciste y las ganas de aportar cosas nuevas. Como he dicho anteriormente, no hay día que no me alegre más de haber vuelto a tener relación. Son dos personas increíbles que espero que no se vuelvan a ir nunca de mi vida.

Y bueno, eso ha sido un resumen corto de todo lo que ha estado ocurriendo... Aunque, queda lo que ha pasado desde verano hasta ahora... Pero eso ya lo haré en otra entrada.

jueves, 9 de febrero de 2017

Duerme conmigo.

   Hace poco comencé a escuchar el grupo "Marea" de una forma más detenida, solo había escuchado canciones sueltas hasta entonces y en este tiempo que lo he estado escuchando una de ellas me ha robado la mente para quedarse ahí sonando en forma de bucle. La canción se titula "Duerme conmigo", de ahí el nombre de esta entrada, pero no vengo a hablar de ella de una forma objetiva, si no de una más subjetiva.

   Miles de veces una canción se ha dueñado de nuestra mente haciendo que solo podamos cantarla o tararearla a todas horas en todo momento del día. A veces porque el ritmo es pegadizo o porque nos ha gustado tanto que es imposible olvidarse de ella, pero hablo de algo más... De lo que me transmite la canción, es algo distinto, es algo que pocas veces me ha ocurrido. Esa canción cada vez que la escucho me recuerda a la misma persona y no puedo escucharla sin que una imagen de ella se me pase por la mente. Creo que hasta que no pase mucho tiempo no la podré olvidar, solo hasta que se convierta en tan solo una anécdota lejana de mi paso por la universidad

   Hace ya un casi año prácticamente de ello, es más, dentro de poco será el aniversario del final de esa pequeña historia que acabó con mi vida sentimental por completo. Tú, pequeña lectora que me estás leyendo, quizás sabes de lo que hablo, o de quién, mejor dicho; o quizás no, pero para eso estoy aquí, para contarte todo y así entiendas lo que ocurre dentro de mí...

   Meses y meses han pasado desde entonces, desde que me crucé con una persona que supo llenar a medias un gran hueco que había(n) dejado con anterioridad. Una dulce "leo" que sabía, en la medida de lo posible, hacerme feliz; que me devolvió esas ganas de querer a una persona, esas ganas de sentir. Hacía relativamente poco tiempo que había dejado de sentir por una persona cuando apareció ella para, como he dicho antes, devolverme esas ganas de hacerlo. Sería cosa de finales de octubre cuando coincidí con ella en un trabajo grupal de clase. Yo la conocía de vista prácticamente, nunca me había parado a hablar con ella en lo poco que llevamos de curso, pero fue después de ese trabajo cuando empezamos a hablar y conocernos poco a poco, y cuando quedé prendido de ella, por su forma de ser. Y allí estábamos los dos un mes después, en el famoso Starbucks de la Plaza de Callao, sentados, con un Mocca Blanco cada uno, nuestros nombres grabados a rotulador negro en los vasos, ella frente a mí y yo a ella. Allí fue donde entre risas nos besamos por primera vez, dando comienzo a una corta historia decepcionante. Jamás olvidaré el color azul celeste de su jersey en esa noche, de las suaves manos que acariciaban las mías... de ese momento no me olvidaré. Todo era genial con ella, pasábamos las noches hablando, los fines de semana juntos... Las miradas y caricias; los abrazos y los besos... Qué color tenían.. Pero como toda historia, tiene su comienzo y su final. Finalmente, nuestros caminos se separaron para ella coger otro distinto y yo para coger uno lleno de irregularidades. Y así acabó esta etapa llena de rumores,"chismorreos" y habladurías que influyeron en el fin de esta.

   Por si aún sigues preguntándotelo pequeña lectora, su nombre era Verónica, quizás así te suene de algo. Qué curioso que un nombre al que se le atribuye la victoria fuera a darme lo contrario...

   Desde entonces mi yo del pasado se ha quedado encerrado en una cárcel de sentimientos en lo más profundo de mi ser queriendo decirle a Verónica esas palabras que alguna noche me le hubiese gustado decir y que tanto dice la canción... "Duerme conmigo".

jueves, 2 de febrero de 2017

Luces de bohemia.

  A pesar de ser una persona de preferencia nocturna, las discotecas nunca me han llamado la atención, me recuerdan a una sábana africana. Los chicos son los leones, depredadores; y las chicas las gacelas, las presas. Ellas están allí de forma "relajada", pasándolo bien y ellos esperando un momento oportuno para abalanzarse sobre ellas. Y es que a parte de que la música de discoteca no me atrae lo más mínimo, ese ambiente descrito anteriormente, es lo que más me echa para atrás, no me encuentro a gusto en un lugar en el que las personas dejan de serlo cuando cruzan una puerta.

  He estado viendo a chicas siendo realmente acosadas por chicos, viendo refrejado el interior de su mente en la mirada de ella, diciendo: "Por favor, aléjate, déjame". Me ha faltado mucho valor para coger a ese "ser" y decirle cuatro cosas para que la dejara en paz... Pero entonces no pararía un minuto tranquilo en un sitio así y además me podría meter en un problema mayor... En parte entiendo a esos "seres", a mí también me atraen las chicas y en esas aglomeraciones de gente es fácil encontrarse a chicas que te llamen la atención, pero en ningún momento de mi vida se me ha pasado por la cabeza acercarme y molestar/acosar a alguien solo para captar su atención porque me ha gustado... Y no solo porque no sea lo suficientemente extrovertido para hablar así como así con una persona desconocida, si no porque no tengo nada que ver con ella, ella está para pasárselo bien, no para que venga el listo de turno a trastocarle sus ideas.

  Me decepciona que gente así haga mala imagen de los chicos, ya que no todos somos así y por culpa de estas grandes excepciones (por desgracia) luego piensen cosas de nosotros que no son a priori. No todos buscamos un lío de un noche, un "trofeo" más para fardar, un número más... Algunos buscamos y queremos investigar el mundo interior que existe detrás de una mirada, de las palabras que guardan una sonrisa, de las caricias que pueden dar sus manos, todo esto con risas, una cafetería de música tranquila y sentados cara a cara.

¿De que servirá la primera impresión física si luego el interior está vacío?

viernes, 9 de diciembre de 2016

Desconfianza en desconfiados

En un corto periodo tiempo he escuchado a personas decir lo mismo: "Yo voy a pasar del amor, sólo me hacen daño". Y realmente se como se sienten. Se lo que es que una persona que ocupa un lugar muy importante en tu vida te juegue una mala pasada, abuse de tu bondad, de tu confianza y te haga sentir fatal, aún quizás sin haber hecho nada malo al respecto. Entiendo que desconfíen de las personas si últimamente les han fallado, traicionado o saber que desgracia, pero no comparto su idea tan radical.

Realmente me duele que una persona que me llame la atención se sienta desconfiada ante mí solo porque no ha dado con una correspondencia ideal, que le hayan hecho daño en el pasado o que pasen de ella. No hablo de mí como si fuera perfecto, se que no puedes congeniar con todas las personas del mundo, eso sí, tampoco me considero una persona irrespetuosa ante otras personas y por eso me repatea que se cierren al "Yo no confío en nadie después de lo que he pasado" quizá te estés cerrando la puerta equivocada y estés pasando la mejor oportunidad que hayas podido encontrar, inténtalo aunque sea. Estoy hablando de mi como si fuera el protagonista, pero así puede sentirse cualquier persona que se encuentre en esta situación, es horrible que esta idea a veces te den ganas de echar todo por agua y pasar tú también de todo. Realmente entristece que toda persona se rinda solo por sufrir, sea poco o mucho lo que lo haga, ya que cuando menos te lo esperas aparece tu oportunidad y solo por una ideología tan negativa, tan aplastante, sigas en esa situación que quizá no te guste. No siempre se consigue lo bueno de primeras, a veces hay que sufrir para conseguir lo que realmente queremos.

En resumidas cuentas, sufre en lugar de dejar pasar oportunidades, porque nunca conseguirás lo que quieres sin dedicarle tiempo y sin sufrir.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Lágrimas de interior.

A veces nos cuesta expresarnos, contar lo que tenemos dentro. Aquello que nos acompaña día a día, desde que amanece y atardece, y que en tantas ocasiones nos hemos quedado mirando al infinito pensado en ello, o en ella... según si es una persona o un acontecimiento que nos ha dejado un hueco vacio en nuestra mente y posiblemente, en lo que solemos llamar de manera sentimental, el corazón.

Siempre me he considerado una persona sensible y las despedidas, en todos los sentidos de la palabra, se me han hecho muy duras. Pero las despedidas sentimentales, son las peores, decir adiós a una persona con las que has mantenido un vínculo muy cercano, tan intenso, tan indescriptible... Siempre ha sido lo más duro para mí. Sentirte tan especial con una persona es lo mejor que puede existir en este mundo. La sensación de estar acompañado, la sensación de seguridad, y muchas más que puedo decir... son las sensaciones que nos dan ese bienestar. Y es así el ser humano busca su bienestar continuamente, y cuando te lo da otra persona es difícil desprenderte de él, siempre lo vas a echar de menos. Siempre lo vas a extrañar, aunque esté a 100 metros de ti, aunque esté a 166 kilómetros de ti.

Acariciar su cara con tus dedos y que sus comisuras se tuerzan creando una sonrisa iluminadora, besarla y teletransportarte a otra dimensión de la que no quieres escapar; miles de sentimientos te invaden la mente como si una bomba de relojería hubiese explotado en tu interior; ir cogidos de la mano y que todo el mundo te mire con envidia por tener a alguien que te hace sentir cosas así, abrazos que hacen fundirte con esa persona y convertiros en uno solo, risas que solo tu y esa persona podéis entender. Momentos, que son difíciles de decir adiós, de mirar hacia delante sin echar la vista atrás.

Continuamente digo que es difícil, y en mi opinión digo que es imposible. Creo que nos enamoramos una vez en la vida, tan solo una vez mantenemos un vínculo especial con una persona. Una persona que con mirarla a los ojos por primera vez sientes que es solo ella, que ella va a ser la única que te va a dar esa sensación de bienestar de la que he hablado anteriormente. Esa mirada fue la que tuve hace 5 años aproximadamente, y de la que no me he podido olvidar nunca. Esos ojos marrones que tanto me envolvieron el corazón y que me llevaron a un lugar sin salida.

Jamás olvidaré aquella mañana soleada de Septiembre en la que me crucé contigo, donde supe que desde ese momento ibas a ser algo especial para mí y que pasen lo años que pasen, ibas a tener un hueco asegurado en un rinconcito de mi mente. ¿Puedes amar lo onírico, mi amor?