Hace poco comencé a escuchar el grupo "Marea" de una forma más detenida, solo había escuchado canciones sueltas hasta entonces y en este tiempo que lo he estado escuchando una de ellas me ha robado la mente para quedarse ahí sonando en forma de bucle. La canción se titula "Duerme conmigo", de ahí el nombre de esta entrada, pero no vengo a hablar de ella de una forma objetiva, si no de una más subjetiva.
Miles de veces una canción se ha dueñado de nuestra mente haciendo que solo podamos cantarla o tararearla a todas horas en todo momento del día. A veces porque el ritmo es pegadizo o porque nos ha gustado tanto que es imposible olvidarse de ella, pero hablo de algo más... De lo que me transmite la canción, es algo distinto, es algo que pocas veces me ha ocurrido. Esa canción cada vez que la escucho me recuerda a la misma persona y no puedo escucharla sin que una imagen de ella se me pase por la mente. Creo que hasta que no pase mucho tiempo no la podré olvidar, solo hasta que se convierta en tan solo una anécdota lejana de mi paso por la universidad
Hace ya un casi año prácticamente de ello, es más, dentro de poco será el aniversario del final de esa pequeña historia que acabó con mi vida sentimental por completo. Tú, pequeña lectora que me estás leyendo, quizás sabes de lo que hablo, o de quién, mejor dicho; o quizás no, pero para eso estoy aquí, para contarte todo y así entiendas lo que ocurre dentro de mí...
Meses y meses han pasado desde entonces, desde que me crucé con una persona que supo llenar a medias un gran hueco que había(n) dejado con anterioridad. Una dulce "leo" que sabía, en la medida de lo posible, hacerme feliz; que me devolvió esas ganas de querer a una persona, esas ganas de sentir. Hacía relativamente poco tiempo que había dejado de sentir por una persona cuando apareció ella para, como he dicho antes, devolverme esas ganas de hacerlo. Sería cosa de finales de octubre cuando coincidí con ella en un trabajo grupal de clase. Yo la conocía de vista prácticamente, nunca me había parado a hablar con ella en lo poco que llevamos de curso, pero fue después de ese trabajo cuando empezamos a hablar y conocernos poco a poco, y cuando quedé prendido de ella, por su forma de ser. Y allí estábamos los dos un mes después, en el famoso Starbucks de la Plaza de Callao, sentados, con un Mocca Blanco cada uno, nuestros nombres grabados a rotulador negro en los vasos, ella frente a mí y yo a ella. Allí fue donde entre risas nos besamos por primera vez, dando comienzo a una corta historia decepcionante. Jamás olvidaré el color azul celeste de su jersey en esa noche, de las suaves manos que acariciaban las mías... de ese momento no me olvidaré. Todo era genial con ella, pasábamos las noches hablando, los fines de semana juntos... Las miradas y caricias; los abrazos y los besos... Qué color tenían.. Pero como toda historia, tiene su comienzo y su final. Finalmente, nuestros caminos se separaron para ella coger otro distinto y yo para coger uno lleno de irregularidades. Y así acabó esta etapa llena de rumores,"chismorreos" y habladurías que influyeron en el fin de esta.
Por si aún sigues preguntándotelo pequeña lectora, su nombre era Verónica, quizás así te suene de algo. Qué curioso que un nombre al que se le atribuye la victoria fuera a darme lo contrario...
Desde entonces mi yo del pasado se ha quedado encerrado en una cárcel de sentimientos en lo más profundo de mi ser queriendo decirle a Verónica esas palabras que alguna noche me le hubiese gustado decir y que tanto dice la canción... "Duerme conmigo".
jueves, 9 de febrero de 2017
jueves, 2 de febrero de 2017
Luces de bohemia.
A pesar de ser una persona de preferencia nocturna, las discotecas nunca me han llamado la atención, me recuerdan a una sábana africana. Los chicos son los leones, depredadores; y las chicas las gacelas, las presas. Ellas están allí de forma "relajada", pasándolo bien y ellos esperando un momento oportuno para abalanzarse sobre ellas. Y es que a parte de que la música de discoteca no me atrae lo más mínimo, ese ambiente descrito anteriormente, es lo que más me echa para atrás, no me encuentro a gusto en un lugar en el que las personas dejan de serlo cuando cruzan una puerta.
He estado viendo a chicas siendo realmente acosadas por chicos, viendo refrejado el interior de su mente en la mirada de ella, diciendo: "Por favor, aléjate, déjame". Me ha faltado mucho valor para coger a ese "ser" y decirle cuatro cosas para que la dejara en paz... Pero entonces no pararía un minuto tranquilo en un sitio así y además me podría meter en un problema mayor... En parte entiendo a esos "seres", a mí también me atraen las chicas y en esas aglomeraciones de gente es fácil encontrarse a chicas que te llamen la atención, pero en ningún momento de mi vida se me ha pasado por la cabeza acercarme y molestar/acosar a alguien solo para captar su atención porque me ha gustado... Y no solo porque no sea lo suficientemente extrovertido para hablar así como así con una persona desconocida, si no porque no tengo nada que ver con ella, ella está para pasárselo bien, no para que venga el listo de turno a trastocarle sus ideas.
Me decepciona que gente así haga mala imagen de los chicos, ya que no todos somos así y por culpa de estas grandes excepciones (por desgracia) luego piensen cosas de nosotros que no son a priori. No todos buscamos un lío de un noche, un "trofeo" más para fardar, un número más... Algunos buscamos y queremos investigar el mundo interior que existe detrás de una mirada, de las palabras que guardan una sonrisa, de las caricias que pueden dar sus manos, todo esto con risas, una cafetería de música tranquila y sentados cara a cara.
¿De que servirá la primera impresión física si luego el interior está vacío?
He estado viendo a chicas siendo realmente acosadas por chicos, viendo refrejado el interior de su mente en la mirada de ella, diciendo: "Por favor, aléjate, déjame". Me ha faltado mucho valor para coger a ese "ser" y decirle cuatro cosas para que la dejara en paz... Pero entonces no pararía un minuto tranquilo en un sitio así y además me podría meter en un problema mayor... En parte entiendo a esos "seres", a mí también me atraen las chicas y en esas aglomeraciones de gente es fácil encontrarse a chicas que te llamen la atención, pero en ningún momento de mi vida se me ha pasado por la cabeza acercarme y molestar/acosar a alguien solo para captar su atención porque me ha gustado... Y no solo porque no sea lo suficientemente extrovertido para hablar así como así con una persona desconocida, si no porque no tengo nada que ver con ella, ella está para pasárselo bien, no para que venga el listo de turno a trastocarle sus ideas.
Me decepciona que gente así haga mala imagen de los chicos, ya que no todos somos así y por culpa de estas grandes excepciones (por desgracia) luego piensen cosas de nosotros que no son a priori. No todos buscamos un lío de un noche, un "trofeo" más para fardar, un número más... Algunos buscamos y queremos investigar el mundo interior que existe detrás de una mirada, de las palabras que guardan una sonrisa, de las caricias que pueden dar sus manos, todo esto con risas, una cafetería de música tranquila y sentados cara a cara.
¿De que servirá la primera impresión física si luego el interior está vacío?
viernes, 9 de diciembre de 2016
Desconfianza en desconfiados
En un corto periodo tiempo he escuchado a personas decir lo mismo: "Yo voy a pasar del amor, sólo me hacen daño". Y realmente se como se sienten. Se lo que es que una persona que ocupa un lugar muy importante en tu vida te juegue una mala pasada, abuse de tu bondad, de tu confianza y te haga sentir fatal, aún quizás sin haber hecho nada malo al respecto. Entiendo que desconfíen de las personas si últimamente les han fallado, traicionado o saber que desgracia, pero no comparto su idea tan radical.
Realmente me duele que una persona que me llame la atención se sienta desconfiada ante mí solo porque no ha dado con una correspondencia ideal, que le hayan hecho daño en el pasado o que pasen de ella. No hablo de mí como si fuera perfecto, se que no puedes congeniar con todas las personas del mundo, eso sí, tampoco me considero una persona irrespetuosa ante otras personas y por eso me repatea que se cierren al "Yo no confío en nadie después de lo que he pasado" quizá te estés cerrando la puerta equivocada y estés pasando la mejor oportunidad que hayas podido encontrar, inténtalo aunque sea. Estoy hablando de mi como si fuera el protagonista, pero así puede sentirse cualquier persona que se encuentre en esta situación, es horrible que esta idea a veces te den ganas de echar todo por agua y pasar tú también de todo. Realmente entristece que toda persona se rinda solo por sufrir, sea poco o mucho lo que lo haga, ya que cuando menos te lo esperas aparece tu oportunidad y solo por una ideología tan negativa, tan aplastante, sigas en esa situación que quizá no te guste. No siempre se consigue lo bueno de primeras, a veces hay que sufrir para conseguir lo que realmente queremos.
En resumidas cuentas, sufre en lugar de dejar pasar oportunidades, porque nunca conseguirás lo que quieres sin dedicarle tiempo y sin sufrir.
Realmente me duele que una persona que me llame la atención se sienta desconfiada ante mí solo porque no ha dado con una correspondencia ideal, que le hayan hecho daño en el pasado o que pasen de ella. No hablo de mí como si fuera perfecto, se que no puedes congeniar con todas las personas del mundo, eso sí, tampoco me considero una persona irrespetuosa ante otras personas y por eso me repatea que se cierren al "Yo no confío en nadie después de lo que he pasado" quizá te estés cerrando la puerta equivocada y estés pasando la mejor oportunidad que hayas podido encontrar, inténtalo aunque sea. Estoy hablando de mi como si fuera el protagonista, pero así puede sentirse cualquier persona que se encuentre en esta situación, es horrible que esta idea a veces te den ganas de echar todo por agua y pasar tú también de todo. Realmente entristece que toda persona se rinda solo por sufrir, sea poco o mucho lo que lo haga, ya que cuando menos te lo esperas aparece tu oportunidad y solo por una ideología tan negativa, tan aplastante, sigas en esa situación que quizá no te guste. No siempre se consigue lo bueno de primeras, a veces hay que sufrir para conseguir lo que realmente queremos.
En resumidas cuentas, sufre en lugar de dejar pasar oportunidades, porque nunca conseguirás lo que quieres sin dedicarle tiempo y sin sufrir.
viernes, 18 de noviembre de 2016
Lágrimas de interior.
A veces nos cuesta expresarnos, contar lo que tenemos dentro. Aquello que nos acompaña día a día, desde que amanece y atardece, y que en tantas ocasiones nos hemos quedado mirando al infinito pensado en ello, o en ella... según si es una persona o un acontecimiento que nos ha dejado un hueco vacio en nuestra mente y posiblemente, en lo que solemos llamar de manera sentimental, el corazón.
Siempre me he considerado una persona sensible y las despedidas, en todos los sentidos de la palabra, se me han hecho muy duras. Pero las despedidas sentimentales, son las peores, decir adiós a una persona con las que has mantenido un vínculo muy cercano, tan intenso, tan indescriptible... Siempre ha sido lo más duro para mí. Sentirte tan especial con una persona es lo mejor que puede existir en este mundo. La sensación de estar acompañado, la sensación de seguridad, y muchas más que puedo decir... son las sensaciones que nos dan ese bienestar. Y es así el ser humano busca su bienestar continuamente, y cuando te lo da otra persona es difícil desprenderte de él, siempre lo vas a echar de menos. Siempre lo vas a extrañar, aunque esté a 100 metros de ti, aunque esté a 166 kilómetros de ti.
Acariciar su cara con tus dedos y que sus comisuras se tuerzan creando una sonrisa iluminadora, besarla y teletransportarte a otra dimensión de la que no quieres escapar; miles de sentimientos te invaden la mente como si una bomba de relojería hubiese explotado en tu interior; ir cogidos de la mano y que todo el mundo te mire con envidia por tener a alguien que te hace sentir cosas así, abrazos que hacen fundirte con esa persona y convertiros en uno solo, risas que solo tu y esa persona podéis entender. Momentos, que son difíciles de decir adiós, de mirar hacia delante sin echar la vista atrás.
Continuamente digo que es difícil, y en mi opinión digo que es imposible. Creo que nos enamoramos una vez en la vida, tan solo una vez mantenemos un vínculo especial con una persona. Una persona que con mirarla a los ojos por primera vez sientes que es solo ella, que ella va a ser la única que te va a dar esa sensación de bienestar de la que he hablado anteriormente. Esa mirada fue la que tuve hace 5 años aproximadamente, y de la que no me he podido olvidar nunca. Esos ojos marrones que tanto me envolvieron el corazón y que me llevaron a un lugar sin salida.
Jamás olvidaré aquella mañana soleada de Septiembre en la que me crucé contigo, donde supe que desde ese momento ibas a ser algo especial para mí y que pasen lo años que pasen, ibas a tener un hueco asegurado en un rinconcito de mi mente. ¿Puedes amar lo onírico, mi amor?
Siempre me he considerado una persona sensible y las despedidas, en todos los sentidos de la palabra, se me han hecho muy duras. Pero las despedidas sentimentales, son las peores, decir adiós a una persona con las que has mantenido un vínculo muy cercano, tan intenso, tan indescriptible... Siempre ha sido lo más duro para mí. Sentirte tan especial con una persona es lo mejor que puede existir en este mundo. La sensación de estar acompañado, la sensación de seguridad, y muchas más que puedo decir... son las sensaciones que nos dan ese bienestar. Y es así el ser humano busca su bienestar continuamente, y cuando te lo da otra persona es difícil desprenderte de él, siempre lo vas a echar de menos. Siempre lo vas a extrañar, aunque esté a 100 metros de ti, aunque esté a 166 kilómetros de ti.
Acariciar su cara con tus dedos y que sus comisuras se tuerzan creando una sonrisa iluminadora, besarla y teletransportarte a otra dimensión de la que no quieres escapar; miles de sentimientos te invaden la mente como si una bomba de relojería hubiese explotado en tu interior; ir cogidos de la mano y que todo el mundo te mire con envidia por tener a alguien que te hace sentir cosas así, abrazos que hacen fundirte con esa persona y convertiros en uno solo, risas que solo tu y esa persona podéis entender. Momentos, que son difíciles de decir adiós, de mirar hacia delante sin echar la vista atrás.
Continuamente digo que es difícil, y en mi opinión digo que es imposible. Creo que nos enamoramos una vez en la vida, tan solo una vez mantenemos un vínculo especial con una persona. Una persona que con mirarla a los ojos por primera vez sientes que es solo ella, que ella va a ser la única que te va a dar esa sensación de bienestar de la que he hablado anteriormente. Esa mirada fue la que tuve hace 5 años aproximadamente, y de la que no me he podido olvidar nunca. Esos ojos marrones que tanto me envolvieron el corazón y que me llevaron a un lugar sin salida.
Jamás olvidaré aquella mañana soleada de Septiembre en la que me crucé contigo, donde supe que desde ese momento ibas a ser algo especial para mí y que pasen lo años que pasen, ibas a tener un hueco asegurado en un rinconcito de mi mente. ¿Puedes amar lo onírico, mi amor?
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